
Vicentico se presentó frente al río Paraná cuando el reloj había pasado unos minutos las 21. Con saco negro, guantes y las guitarras circulares de “Se despierta” abrió un recital en el que se mezclaron canciones de Fabulosos Cadillacs y de su etapa solista.
Gabriel Fernández Capello despertó a la fama haciendo ska desde 1985 junto a Fabulosos Cadillacs, banda que lo cobijó hasta 2002. Luego de una carrera solista, los Cadillacs volvieron en 2008 a tocar juntos. Hoy Vicentico está abocado a mostrar en gira su cuarto y último trabajo discográfico, “Solo un momento”, editado el año pasado.
“Bajando la calle” sonó más rockera que nunca y “Ya no te quiero” la cantó sin saco y con un tono acuñado por Sandro, típico de su nueva estrategia de promoción en el mercado latino, a la que podrían asociarse temas como “Cobarde” y “Si me dejan”.
Un susto. Cuando promediaba esa canción, Vicentico tosió, dejó que sus compañeros terminasen de cantar el etma y se ausentó detrás de bambalinas. Minutos después se le pidió “un minuto” al público y una sirena de ambulancia causó una sensación de angustia, luego injustificada. El cantante se ahogó, sufrió una pequeña lipotimia y cinco minutos más tarde ya estaba entonando, solo con su guitarra, “Siguiendo la luna”.
Luego pasó el hit homónimo de “Solo un momento”, “Las manos”, “Culpable” y “El árbol”. “Los caminos de la vida” completó la lista de temas mientras Gladys, abajo el gobernador Hermes Binner, las ministras de Cultura y Educación, Chiqui González y Elida Rasino, y el ministro de Gobierno y candidato Antonio Bonfatti saludaban a la gente.
“Basta”, Vasos vacíos” y “Tiburón” cerraron una noche maravillosa, fresca, llena de música y homenaje.



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